miércoles, 21 de noviembre de 2007

Lectura del articulo (RAUL)

Los principios metodológicos que me presentan más dificultades a la hora de llevarlos a cabo en el aula son en primer lugar la implantación de tareas introducidas de forma secuenciada y en estas actividades secuenciadas previas a la tarea es donde reside mi dificultad, ya que a veces me resulta difícil introducirlas dentro de un contexto.
En cuanto al segundo punto metodológico, puedo decir que intento llevarlo a cabo en su mayor medida, promoviendo que el aprendizaje gire entorno a la consecución de unos objetivos comunicativos, que el alumno aprenda haciendo, sin embargo a veces surgen dificultades para mantener la atención de los estudiantes en la consecución de dicha tarea, quizás esa perdida de atención del alumnado puede estar relacionada a la motivación que produce la consecución de la tarea, pudiéndose superar esta creando tareas más motivantes que se adecuen a la realidad del alumno, simulaciones lo más reales posibles.
Otro punto de dificultad reside en la involucración del estudiante a este tipo de enseñanza por tareas, algunos estudiantes tienen un sentimiento de rechazo ante este tipo de enseñanza ya que no están acostumbrados a tener como finalidad de su aprendizaje la consecución de unos objetivos comunicativos tomando la lengua como herramienta, si no que al contrario, como sostienen los métodos clásicos de enseñanza de lenguas, tener la lengua como finalidad en si misma. En este punto creo que se debe concienciar al alumno de la importancia y utilidad que tiene la utilización de la lengua dentro de un contexto como método de aprendizaje más relevante, el uso de la lengua para conseguir objetivos.

4 comentarios:

Fernando dijo...

Hola Raúl, hola a todos:

Interesante lo que planteas, porque creo que estos dos principios metodológicos son la clave del cambio de enfoque en la enseñanza de lenguas en las últimas décadas: aprendemos lenguas para comunicarnos en ellas, para hacer cosas con ellas.

Así, en clase, con nuestros alumnos debemos hacer lo mismo: ponerles en una situación, lo más real y contextualiza posible, en la que ellos tengan que "hacer algo" en español. El vocabulario y las estructurasque necesiten vendrán después.

Respecto a la motivación, sólo un consejo: si los alumnos deciden hablar/escribir/trabajar/preparar proyectos de asuntos que les interesen a ellos, ¿no estarán más motivados que aprendiendo el imperfecto de subjuntivo porque sí? Es decir, que si ven que necesitan aprender el imperfecto de subjuntivo porque así pueden llegar a expresar esa idea que necesitan para su proyecto, ¿no lo aprenderán mejor?

Bueno, no me enrollo más.

Gracias Raúl y a los demás que contribuís al intercambio (nosotros también aprendemos intercambiando ideas :-)

Anónimo dijo...

Hola a Raúl, Fernando y demás damascobservadores,

Me alegra leer tu correo y el comentario de Fernando porque es justo lo que venimos de poner sobre la mesa, ahora, cuando me habéis hecho la retroalimentación y es algo que al menos teóricamente sabía. Por eso, pienso, aún habiendo leído vuestros comentarios antes hubiera incurrido en el mismo "error" de plantear unos objetivos gramaticales, y no por tareas, en mi clase de ayer en la universidad. Y es lo bueno de las observaciones; que cosas que has leído o crees saber, no la sabes verdaderamente hasta que no las pones en práctica y es difícil cambiar la dinámica y los hábitos a la hora de dar clase hasta que no te ven y te persuaden en la retroalimentación con "un tirón de orejas".
Por mi parte estoy convencido del MP1 y el MP2, me junto a la secta, pero como dice Raúl hay algunas dificultades que se interponen. La primera, como él dice, es que al igual que es difícil cambiar el enfoque del profesor, también se plantea un problema similar con los alumnos pues a veces no es fácil que acepten cambios educativos. ¿Qué se puede hacer con los reticentes que por lo general, como yo hasta ayer, están anclados en el enfoque gramatical u otro? ¿Se sabe de alguna técnica, véase tironcillo de orejas, que los persuada de su extravío y los guíe por el camino recto?
Entro al hilo de otro comentario de Raúl y es el de cómo hacer tareas más motivadoras ya que según lo que hemos hablado cambiar de enfoque no es apretar un botón y ya, no. Creo que sería interesante poder aprender los principios metodológicos para adaptar y diseñar tareas porque, qué duda cabe, el éxito de dicho enfoque recae en gran medida en la motivación y el interés que suscitan dichas tareas. Propongo, ya me diréis qué pensáis, que además de ver los principios ya mencionados, se haga un intercambio de las experiencias concretas y tareas existosas y motivadoras que hemos ido perfeccionando y puesto en práctica en nuestros cursos.

Conclusión, una vez convencidos de lo beneficioso de las tareas para el aprendizaje de los alumnos, pienso que sería bueno hacer talleres para habilitar a los profes para diseñar tareas, asicomo intercambios de truquillos concretos, además de buscar una forma de hacer cambiar a los alumnos reticentes.
Un saludo.

Fernando dijo...

Muy bien, Antonio:

Pues de eso se trata, que nos pongamos manos a la obra y que empecemos a cambiar el chip gramatical en la clase. Pienso que este cambio de por sí es motivador, los alumnos aprenderán la lengua para hablar de ellos mismos, de lo que les gusta y de lo que quieren comunicar. Este cambio de enfoque, creo, no tiene porque resultar nada traumático. La mayor parte de las actividades que hacemos vamos a tener que seguir haciéndolas, solo que el fin no será practicar el pretérito indefinido sino enterarnos de qué hizo en sus vacaciones nuestro compañero.

Además, ¿no pensáis que es mucho más interesante para el profesor enterarse de qué les pasa a los alumnos, qué hacen, qué cosas les gusta hacer, etc?

Hoy ha salido María muy contenta de clase porque se ha enterado de muchas cosas de la vida de sus alumnos. ¿No pensáis que quizás sea este el mejor fin -¡y el más motivador!- que pueden tener nuestras clases: que aprendamos unos de otros y que lo hagamos comunicándoos?

Abrazos,

Fernando

Carmen dijo...

Hola Raúl,

He leído tu comentario sobre el artículo y quería darte un consejillo sobre el tema de la motivación que has citado. Es verdad que a veces las tareas que aparecen en algunos libros son poco motivadoras para los alumnos porque se alejan de la realidad en la que ellos viven.

Como dices tú, hay que crear tareas más motivadoras, y lo que mejor funciona es hablar sobre Siria, cuando ellos ven que pueden decir cosas y sobre todo que van a ayudarte a que conozcas cosas que tú no sabes sobre su país y su cultura se ponen la mar de contentos y trabajan con mucho interés. Si quieres cambiar un poquito también puedes utilizar temas que les guste (y adaptarlos a la tare, siempre dependiendo de las características del grupo (el deporte en el caso de los chicos funciona, en el de las chicas la moda, para los jóvenes hablar de las relaciones entre los chicos y las chicas, y si ninguno de estos te valen, las bodas y la tele no suelen fallar), pero estoy segura de que todo esto ya lo has probado y lo sabes.

En mi opinión esto ayuda a que el alumno se involucre y a la vez resuelve el otro punto que citas, el rechazo a este tipo de enseñanza a la que un alumno sirio no está acostumbrado.

Espero haberte ayudado con mi comentario.

Un saludo.