viernes, 18 de enero de 2008

¡Por fin! (Fanubia y los principios metodológicos)

Aviso para navegantes (parent advisory)

No, no se trata de una película de miedo ni nada de eso, ni una nueva saga de cómic a lo Tintin. Es mi experiencia docente con los principios metodológicos del artículo de Long. Así que aquí lo dejo (ya me ha costado, ya poderlo colgar...)


¿Qué principios no cumples?

Confieso que son muchos los principios metodológicos que no cumplo. Además, lo raro es que cuando quise aplicarlos todos, me salió la peor clase de mi vida. Me agobié yo misma y presioné a los alumnos a seguir un ritmo que noté difícil para ellos. Sinceramente, pienso que hay que tener en cuenta estos principios a la hora de preparar la clase, pero también hay que ser realista y respetar el ritmo de aprendizaje de los alumnos (tengo más de 50 alumnos: muchos de los famosos principios se dan de bruces contra un número tan alto de estudiantes, además de un sistema educativo muy diferente)

No puedo –ni quiero- agobiarme en clase por cumplir todos los principios, porque estas teorías, como todas, muchas veces necesitan ser personalizadas y adaptadas a las circunstancias, porque en caso contario darían el resultado opuesto al que buscan. No lo digo con tono altivo ni desencantada. Simplemente intento poner los pies en la tierra. Por ejemplo, uno de los principios que siempre tengo en cuenta a la hora de preparar la clase es el PM4, pero no siempre puedo cumplirlo a la hora de dar la clase. Las veces que lo intenté noté que los alumnos se agobiaban y se confundían. La causa puede residir en la falta de preparación del profesor, o falta de costumbre del alumno, inmerso en un sistema educativo completamente diferente.


¿Cómo podría ponerlos en práctica?

La verdad es que no lo sé. Por las mismas razones que he explicado antes. No encuentro respuesta entre los alumnos. Su confusión es máxima, y por ello la mía también. Cuando he intentado “salvar” la aplicación de los principios, poniéndome muy “metodológica”, ha sido un desastre. Considero que a veces se debe sacrificar la literalidad de algunos principios, curiosamente basándonos en uno de ellos, el de respetar el currículum del alumno. Estoy abierta a todo tipo de formación, pero considero que no se debe ser tan dogmático ni mitificar la teoría (hay que cumplir todos los principios y si no, eres un mal profesional, un aficionado)

2 comentarios:

Bea dijo...

Hola Faw!

Como en todo en la vida el exceso puede provocar situaciones como la que describes de que cuando trataste de poner todos los principios en práctica, de golpe, te salió la peor clase de tu vida. Yo creo que en el fondo todos ponemos la mayoría de los principios en práctica, aunque muchas veces no sepamos que lo estamos haciendo... Lo importante de saber cuáles son es que así puede resultar más fácil controlar y saber por qué un día una clase nos sale mejor que otro y por qué el mismo ejercicio con un grupo nos funciona y con otro no.
Te voy a poner un ejemplo de una cosa que me pasó en Ramadán hace dos años... Después de estar todo el día ayunando nos invitaron a un restaurante para el Iftar, era de bufé libre y todo tenía una pinta estupenda... Así que me pusé un poco de cada cosa en mi plato... Cuando llevaba un cuarto del plato comido, ya estaba llena, pero me dije "haram, dejar la comida en el plato" y me forcé a comérmelo todo, por la noche estaba vomitando... Evidentemente después de pasar todo el día en ayunas el atracón fue un desastre para mi cuerpo... lo mismo puede pasar con los principios... Lo que creo que sería bueno es que hicieras un orden de prioridades y, como dices, con la clase de 50, quizás lo más perentorio sea trabajar dinámicas y el aprendizaje colaborativo... Estoy haciendo un curso para profes de inglés y muchas de mis compañeras trabajan en colegios de aquí, con una media de 40 a 50 alumnos por clase y dicen que, al principio les costaba trabajo porque era cuestión de acostumbrar a los alumnos a moverse y a colaborar, pero que si una vez que se empieza los alumnos trabajan mejor e incluso lo piden...
Bueno que me voy que tenemos reunión...

Un saludito y ya nos contarás

SOLEDAD FERNANDEZ dijo...

Hola Faw!
Soy Soledad:te habia escrito un supercomentario hace algunos días, pero como yo soy tan despabilá, que se me olvido poner el nombre del usuario, y todo, todito se fue a una vida mejor.
Tratando de repetir lo que había escrito (quizás con un poco menos de inspiración)lo primero que te puedo decir, es que no te agobies. A mí me pasa algo parecido cuando trato de aplicar un poco los principios metodológicos en un sistema educacional de tradición estructuralista, en donde la tarea final es el examen de bachillerato, con demostraciones de análisis de texto, gramática y traducción ,en el caso del escrito. En el caso del oral preparación y esposición de más o menos 15 textos(que normalmente se repite de memoria, el análisis que ha hecho la profe durante el año) y si el examinador lo considera necesario, un breve intercambio de ideas.
Los enfoques comunicativos, aprendizaje por tareas, etc. más que nada desorientan a los alumnos, y finalmente termina con quejas de los padres a la profesora principal y llamada al orden por parte de la coordinadora de la lengua.Entonces nos encontramos con que la gran motivación de los alumnos es el programa obligatorio, un manual de clases que privilegia la gramática y las notas obtenidas en los controles de síntesis(tres por trimestre). Si esto no es suficiente, también se puede recurrir a la convocación de los apoderados para motivar a los alumnos.Esto se ha aplicado con bastante éxito. Por lo tanto, si aún no se logra despertar la motivación del estudiante, la culpa es del profesor que no sabe controlar la disciplina , por lo tanto el mesaje "no pasa" y el estudiante no aprende la lengua. Sin embargo, gracias a los nuevos manuales (de los dos primeros años de español)y también que los alumnos aquí están recién comenzando a estudiar la lengua, son más flexibles , incluso más audaces, y el enfoque por tareas es relativamente más fácil de aplicar, sobre todo cuando ven que han logrado reproducir, se sienten que han creado y que han podido lograr cierto nivel en la lengua.Pero incluso, casi no se puede trabajar con ellos sin la evaluación. Los estudiantes de cursos superiores son más reacios a las "novedades" y prefieren seguir con los métodos tradicionales , porque según ellos así se van dando cuenta de que aprenden. A veces se puede ganar este "pulso" con lo ya establecido, pero requiere de mucho trabajo,mucha persuasión y sobre todo de exponerse, además de sentirse profundamenta frustrada. Así que finalmente uno termina por preguntarse si realmente vale la pena de ir a la "vanguardia " o más bien de esperar que la cosa cambie un poco, e ir solamente tanteando terreno,y hacer algunos cambios que resulten lo menos revocionarios posibles o visibles.
Es decir , está la cantidad de estudiantes, el sistema de enseñanza predominate,la mentalidad de los alumnos y el tiempo., pues como dice Bea, al principio cuesta trabajo, pero creo que una vez que logran tomarle el gusto, cambia, pero indudablemente requiere de tiempo y de mucho esfuerzo, aunque no tengas con ésto asegurado el éxito.
Este ha sido mi comentario